Cistitis Aguda: Síntomas, Diagnóstico y Tratamiento

Definición

La Cistitis Aguda es una inflamación aguda de la membrana mucosa de la vejiga.

Etiología

Sintomas de la Cistitis AgudaTodas las membranas mucosas son extremadamente sensibles a las impresiones que recubren la vejiga.

Así que encontramos que los cambios atmosféricos, con los que se produce una amplia gama de temperaturas o el enfriamiento brusco después de un esfuerzo grave.

A menudo da lugar a una inflamación catarral de la mucosa de la vejiga, ocasionando una distensión extrema de la misma y dando lugar a la cistitis.

La ingestión de ciertos fármacos, por su efecto tóxico, puede hacer que se produzca una cistitis.

Los trabajadores de tintorerías también están sujetos a la cistitis, como resultado de los colorantes tan irritantes que son utilizados.

Síntomas de la Cistitis Aguda

La cistitis aguda empieza con dolor en la región hipogástrica de carácter subagudo, dolor al presionar y un deseo frecuente de orinar.

A partir de la simpatía existente entre la vejiga y los riñones, la secreción urinaria se vuelve escasa y de color vivo, que al aumentar su acidez causa una sensación de ardor doloroso y de quemadura.

En el momento en que la enfermedad ha alcanzado su mayor intensidad, hay un deseo casi constante de orinar, por lo que el paciente está obligado con frecuencia a morderse los labios para no gritar con el sufrimiento tan severo que se siente en ese momento.

Al iniciar el dolor por lo general va acompañado con un escalofrío bien marcado, que es seguido por la acción febril, generalmente de carácter remitente, y no muy grave.

La enfermedad tiene un curso de entre seis y doce días y termina en la resolución o en la forma crónica; en algunos casos, se extiende hasta el peritoneo y la fascia adyacente, da lugar a la formación de un absceso pélvico.

Diagnóstico

La cistitis aguda se determina fácilmente por el asiento del dolor, y por su agravación durante la micción, el cambio en el carácter de la orina y su paso difícil.

Pronóstico

La cistitis no complicada termina favorablemente desde cinco a diez días sin ningún cambio estructural. Cuando la inflamación se extiende a los riñones, el panorama es más profundo, el cual se debe a procesos sépticos, con ulceración de la membrana diftérica y es allí donde la enfermedad puede ser fatal.

Tratamiento

Gelsemium en dosis completas, combinado con el sedante apropiado, da buenos resultados y puede ser el único agente necesario.

Cuando se produce dolor y mucho sufrimiento en los pacientes. Su eficacia puede aumentarse mediante la adición a la infusión de pequeñas dosis de acetato, citrato de potasio o el benzoato de sodio.

Cuando existe una evidencia de sepsis, la equinácea, los cloratos o ácidos minerales serán los mejores remedios. En el camino del tratamiento local, el baño caliente se encontrará a dar mejores resultados que las compresas calientes.

El uso de supositorios de opio actúan muy bien, pero cuando el sufrimiento es intenso y el tenesmo casi constante, una hipodérmica de morfina, se debe utilizar para aliviar la cistitis aguda.