Cistitis Bacteriana: Tipos, Tratamiento y Prevención

La cistitis por bacterias consiste en una inflamación y/o infección de la vejiga. Ocurre con más frecuencia en las mujeres sexualmente activas de entre 20 a 50 años, pero puede afectar a ambos sexos.

Por lo general ocurre cuando las vías urinarias (vejiga y uretra), son colonizadas por las bacterias, se irritan y se inflaman.

Las mujeres son más propensas a desarrollar esta enfermedad, debido a que su uretra al ser más pequeña que en los hombres facilita la entrada de bacterias en la vejiga; otro factor es la distancia entra la uretra y el ano.

Hay varios tipos de cistitis:

La cistitis bacteriana: es la forma más común, causada por una bacteria, las bacterias coliformes que se están desde el intestino hasta la uretra y la vejiga.

Cistitis intersticial: Este tipo se considera cuando hay más de una lesión en la vejiga, lo que conduce a la irritación constante, rara vez implica la presencia de bacterias.

Su causa no se conoce todavía, pero hay una posibilidad de que es autoinmune, es decir cuando el cuerpo ataca la vejiga.

Cistitis eosinofílica: Esta forma es muy rara y su diagnóstico es mediante biopsia. Es la infiltración de la pared de la vejiga por un gran número de eosinófilos.

También se desconoce la causa del PE, pero hay informes de que puede ser activado en los niños, debido al uso de ciertos medicamentos.

Cistitis por radiación: puede ocurrir en pacientes que están utilizando la radioterapia en el tratamiento del cáncer.

El acto sexual influye en la incidencia de la cistitis bacteriana porque las bacterias pueden introducirse en la vejiga a través de la uretra durante la penetración del pene en la vagina.

Cuando hay crecimiento de bacterias más rápido que su eliminación por la orina, la condición en cuestión se produce.

Hay algunos factores de riesgo para la cistitis, como la obstrucción de la vejiga o la uretra, debido al estancamiento de la orina, la introducción de instrumentos en las vías urinarias, diabetes, embarazo, la nefropatía por analgésicos y nefropatía por reflujo.

Las personas mayores tienen un mayor riesgo de desarrollar esta infección porque el vaciado de la vejiga puede llegar a ser incompleta debido a factores relacionados con la edad.

También otros factores tales como la ingesta baja de agua, incontinencia fecal, y la movilidad reducida pueden aumentar el riesgo de aparición de la cistitis.

Síntomas y Diagnóstico

Los síntomas descritos por los pacientes que sufren de esta condición son: polaquiuria (aumento de la frecuencia de la micción), cistalgia (dolor de la vejiga), ardor y dificultad para orinar, presión en la pelvis inferior, sangre en la orina y un fuerte olor.

El diagnóstico se hace por la historia del paciente y su revisión clínica. Para la confirmación se realiza examen cualitativo de la orina para conocer la cantidad de leucocitos, eritrocitos y la densidad.

Sin embargo, el cultivo de orina con antibiograma es el examen más importante porque es el que hace el diagnóstico de una enfermedad infecciosa y una cistitis no infecciosa.

Cuando se diagnostica la infección, se debe investigar la causa y la cistoscopia debe ser ordenada de acuerdo al caso.

Tratamiento

Para el tratamiento de esta condición, se recomienda el uso de antibióticos para controlar la infección bacteriana, si no se encuentra ninguna causa, como una piedra en el riñón, estas deben ser eliminadas.

En personas de edad avanzada y las personas con diabetes, es casi siempre necesario un tratamiento inmediato y se recomienda debido al alto riesgo de complicaciones en estos pacientes.

Si no se trata a tiempo, la cistitis puede causar algunas complicaciones, como la infección crónica o recurrente de las vías urinarias, pielonefritis e insuficiencia renal crónica.

Prevención

Para la prevención, se debe mantener el área genital limpia, tener cuidado al limpiar después de defecar, ya que los coliformes presentes en las heces pueden llegar al tracto genital.

Aumentar la ingesta de agua y orinar inmediatamente después del sexo, ya que esto puede ayudar a eliminar las bacterias que posiblemente se introdujeron en el tracto urinario durante el acto.

Orinar con frecuencia y no retener la orina en la vejiga durante un largo tiempo, todo esto ayuda a la prevención ya que esto puede fomentar el crecimiento de bacterias en el tracto urinario ocasionando una infección grave.