Cistitis Intersticial: Causas, Síntomas y Tratamiento

La cistitis intersticial es una enfermedad crónica de la vejiga urinaria gravemente debilitante. El exceso de urgencia y frecuencia para orinar, dolor suprapúbico, dispareunia, dolor pélvico crónico y los cultivos de orina negativos son característicos de la cistitis intersticial. La enfermedad por lo general se caracteriza por brotes y remisiones. Otras condiciones que se deben descartar incluyen cistitis bacteriana, uretritis, neoplasia, vaginitis y vestibulitis vulvar.

La cistitis intersticial se diagnostica mediante cistoscopia e hydrodistention de la vejiga. Las glomerulaciones o úlceras de Hunner que se encuentran en la cistoscopia son de diagnóstico.

Los tratamientos orales de la cistitis intersticial incluyen polisulfato pentosano, antidepresivos tricíclicos y antihistamínicos. Entre las terapias intravesiculares incluyen hydrodistention, sulfóxido de dimetilo y la heparina, o una combinación de agentes. La remisión a un grupo de apoyo debe ofrecerse a todos los pacientes con esta enfermedad.

Sintomas

Los pacientes con síntomas miccionales irritativos y cultivos de orina negativos presentan con frecuencia un reto diagnóstico para los médicos de atención primaria. La cistitis intersticial es una enfermedad gravemente debilitante de la vejiga urinaria.

Los síntomas de la cistitis intersticial incluyen excesiva urgencia y frecuencia para orinar, dolor suprapúbico, dispareunia y dolor pélvico crónico, la cistitis intersticial interfiere con el empleo, las relaciones sociales y la actividad sexual. Es una enfermedad crónica que persiste durante toda la vida del paciente. En la evaluación clínica, los pacientes con esta condición no deben tener otra patología definible, tales como infecciones urinarias, carcinoma, o inducida por la radiación o cistitis inducida por medicamentos.

Epidemiología

La cistitis intersticial tiene una prevalencia entre las mujeres de 67 por cada 100.000. El tipo no ulcerosa dse produce en aproximadamente el 90% de los pacientes. La forma más severa de la enfermedad (en aproximadamente el 10 % de los pacientes) implica úlceras de Hunner, que son lesiones que afectan todas las capas de la pared vesical y aparecen como manchas de color marrón-rojo en la mucosa de la vejiga.

Las mujeres representan el 90 % de los pacientes con este tipo de cistitis, mientras que los hombres representan el 10% restante. Los niños también pueden tener esta cistitis con frecuencia urinaria, urgencia sensorial y dolor abdominal bajo, estos son síntomas comunes en los niños con la enfermedad.

El inicio de la cistitis intersticial ocurre generalmente entre los 30 y 70 años de edad, con una edad mediana de 43.5 La prevalencia de la enfermedad parece estar aumentando entre mujeres jóvenes y de mediana edad.

La mayoría de los pacientes consultan al menos cinco médicos, incluyendo psiquiatras, durante un período de más de cuatro años antes del diagnóstico. Los pacientes sintomáticos requieren atención médica con más frecuencia que la mayoría de pacientes de la misma edad.

Etiología

Aunque la causa exacta no se conoce, es probable que esté relacionada con muchos factores, incluyendo causas autoinmunes, alérgicas e infecciones etiológicas.

Según una teoría ampliamente sostenida, los síntomas se originan a partir de un defecto en el componente de glicosaminoglicano de la capa de mucina que cubre y protege el urotelio de la vejiga. Debido a esta deficiencia en la capa se cree que es la causa de la cistitis intersticial. Las bajas tasas de glucosaminoglucanos en las excreciones urinarias se han encontrado en pacientes con esta condición.

La hipótesis del glicosaminoglicano es la base para el tratamiento con «reemplazos,» glicosaminoglicanos tales como pentosano polisulfato de sodio (un exógeno, glicosaminoglicano oral) y heparina o ácido hialurónico administrado intravesicalmente, estas sustancias irritantes en la orina puede salir a través del urotelio, causando inflamación, irritación de los tejidos y lesiones, la desgranulación de mastocitos y la despolarización del nervio sensorial, que dan lugar a la urgencia urinaria, con frecuencia y dolor.

Los glicosaminoglicanos son altamente hidrófilos y de protección, mantienen una capa estable de agua entre el urotelio y el lumen de la vejiga, logrando evitar la adhesión y la invasión al urotelio por bacterias, microcristales, iones, proteínas y otras sustancias en la orina.

Otra teoría de trabajo sobre la etiología de esta enfermedad incluye anomalías de las células cebadas. Los mastocitos están presentes en la pared de la vejiga de muchos pacientes con cistitis intersticial. El aumento del número de mastocitos de la submucosa se encuentra con frecuencia en estos pacientes. La exposición antigénica de los mastocitos provoca la liberación de mediadores farmacológicamente activos (por ejemplo, histamina, prostaglandinas, leucotrienos y triptasas) que tienen un efecto significativo sobre el músculo liso, el epitelio vascular y la inflamación.